Últimas Actualizaciones del Evento

Vacaciones hasta el 1 de septiembre

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Hoy comienzo con alegría mis vacaciones hasta el 1 de septiembre.

 

Puedes igualmente reservar hora para septiembre o pedir información vía:

Email: contacta@greteldeescalada.com
Formularios web: www.greteldeescalada.com

¡Feliz verano!

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Charla-taller gratuita: Los beneficios de una respiración libre

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¿Qué pasaría si nuestro cuerpo abandonara las tensiones que le impiden respirar libremente, de forma natural, sin que respirar sea un esfuerzo ni un ejercicio?

 

Te invito descubrir las ventajas de una respiración libre, profunda y a comprobarlo en tu propio cuerpo el próximo martes 11 de julio de 18 a 19 hs. en Comunart, c/ Santiago Rusiñol 154, Badalona.

 

 

Reserva tu plaza aquí.

Infórmate sobre el próximo taller de 2 días dedicado a liberar la respiración aquí.

Actividades julio dedicadas a liberar la respiración

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Lugar: Comunart, c/Santiago Rusiñol 154, Badalona.

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El cuádriceps, músculo de la flexibilidad y la estabilidad

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En la zona anterior del muslo, un músculo potente, de grades dimensiones que le da su forma tan característica. Acoge la rótula, la envuelve, la protege y la condiciona facilitando su buen funcionamiento o limitándolo. En el otro extremo, atraviesa la ingle como un puente que une el muslo a la pelvis.

El cuádriceps es un músculo y, a la vez, cuatro. Un músculo de cuatro haces o “cabezas”; de ahí su nombre. Veámoslo con más detalle.

Un poco de anatomía

Su haz más profundo recibe el nombre de crural y se origina en los 2/3 superiores del cuerpo del fémur. A cada lado de él se originan el vasto interno o medial, en la cresta interna del fémur, y el vasto externo o lateral, en la cresta externa del fémur. Por delante de estos tres haces, el cuarto haz, el recto anterior, desciende desde la cresta ilíaca. Los cuatro comparten un mismo tendón, un tendón común, que se inserta en los bordes laterales y superior de la rodilla y en la zona alta de la tibia (tuberosidad tibial).

Su acción

Sus 4 haces llevan la rótula hacia arriba provocando la extensión de la rodilla. Además de permitir este movimiento, el vasto interno lleva la rótula hacia el interior mientras que el vasto externo la lleva hacia el exterior.

A su vez, el recto anterior o femoral es el único que viaja más allá del muslo hacia la pelvis interviniendo en la flexión de la cadera. Es decir, cuando este músculo se contrae es capaz de acercar la pelvis al muslo acotando el espacio en la ingle. Por lo tanto, su alargamiento permite una ingle espaciosa dando una mayor comodidad a la pelvis y la cintura ,permitiendo una mejor comunicación entre las piernas y el resto del cuerpo ya que nervios, venas, arterias, ganglios linfáticos se albergan y transitan en y por nuestras ingles.

Cuádriceps sano, mente flexible

La relación que el cuádriceps mantenga con la estabilidad de la rodilla será fundamental para el buen funcionamiento de ésta. Dicho de otra manera, si el cuádriceps puede desempeñar su acción de forma adecuada, la rodilla también. Esta relación entre ambos nos lleva a comprender cómo nuestro cuádriceps juega un papel clave en lo que se refiere a nuestra capacidad de adaptación, ya sea adaptación al terreno debajo de nuestros pies o a las distintas circunstancias de la vida y , por consiguiente, clave en lo referente a nuestra flexibilidad tanto física como en lo concerniente a nuestros procesos mentales y nuestra predisposición al cambio. Por favor, no confundir adaptación con conformismo. Cuando hablamos de adaptación, nos referimos a nuestra habilidad de afrontar las circunstancias que la vida nos presenta en el día a día y aprender de la experiencia. Experiencia que, as su vez, nos muestra nuevas posibilidades.

 


¿Qué significa que un músculo funcione de forma adecuada?

Todo músculo tiene la habilidad de contraerse, también de estirarse y de descansar cuando no es requerido. Cuando el músculo descansa, se suelta, se expande (aunque nunca al 100%), hecho que sólo ocurre con la muerte); por el contrario, cuando un músculo se contrae o se estira, aumenta su tensión. Los músculos, en general, tienen la tendencia a contraerse ya que están concebidos para la acción. Y, frente a esta afirmación, alguien podría pensar, “no es el caso de mis abdominales que no se contraen por si mismos”. Y, efectivamente, hay músculos, como es el caso de los abdominales, los cuales lejos de tonificarse por sí mismos, se vuelven flácidos con el tiempo. Esto tiene una explicación. La tremenda contracción muscular tan característica de la espalda dificulta a los músculos de la zona anterior, tales como los abdominales, realizar su acción. Esto es fácil de comprobar: si os apoyáis contra una pared, fácilmente notaréis que, a priori, la cintura no está en contacto con ella. Si, con vuestras rodillas alargadas buscáis acercar la cintura a la pared, manteniendo también el resto de la espalda en contacto con ella, sentiréis cómo a la vez que alargáis la cintura para que entre en contacto, los abdominales se activan. Uno de los efectos casi inmediatos de liberar la zona baja de la espalda de tensión es unos abdominales más tonificados y sin ejercicios agotadores ni horas de entrenamiento.


 

La rodilla inflexible

Frente a ciertas situaciones, y como una respuesta inconsciente y defensiva (o resolutiva), nuestras rodillas se bloquean. Imaginemos, por ej. una ráfaga de viento fuerte que nos empuja en dirección contraria hacia donde queremos avanzar. Una tremenda contracción envuelve nuestras rodillas en esos momentos. Y tiene su lógica ya que es la manera en la que nuestro cuerpo puede hacer frente al viento en contra. Es mucho más difícil avanzar con unas rodillas sueltas frente a semejante fuerza. Automáticamente, las ingles se comprimen, de la misma manera que lo hace la cintura.  Es una respuesta natural, adaptativa de nuestro cuerpo que responde a cómo sus músculos se organizan e interactúan entre sí. Nos permite resolver la situación.

Sin embargo, en otras circunstancias que nuestra mente puede entender como similares a la recién mencionada, envía la orden de ejecutar la misma serie de contracciones siendo menos efectivas ya que, si bien guardan las dos situaciones alguna similitud conceptual, ésta es más metafórica y nuestras respuestas inconscientes y resolutivas no son tan resolutivas esta vez. A continuación, la explicación…

Las metáforas mentales

Nuestra mente es una experta en asociar información, ideas semejantes que quedan enlazadas en un cuadro común. Para nuestra mente la idea de “viento en contra” y de “algo que arremete con fuerza contra nuestra vida” pueden verse superpuestas, integradas en una misma gran idea o imagen mental. Y, por lo tanto, cada vez que sienta que “algo arremete con fuerza contra mi vida”, sea viento, sean las palabras de alguien que ejerce un cierto poder sobre mí, se desencadenarán las mismas reacciones físicas en mi cuerpo.

Tan sólo hay que observar que hace un niño con sus rodillas cuando se enfrenta a sus padres porque sus intereses no coinciden. Durante la rabieta de un niño la respuesta de las rodillas suele ser casi idéntica a cuando uno avanza literalmente con viento en contra. Esto ocurre así porque nuestra mente entiende ambas situaciones de forma similar y da una respuesta muscular similar. Sin embargo, en el caso de la rabieta, difícilmente bloquear las rodillas, comprimir las ingles y la cintura lumbar puedan conseguir al niño lo que busca. Hablamos de un niño enfrentándose a sus padres de la misma manera que podríamos hacer referencia a un adulto enfrentándose a su jefe, y a un sinfín de situaciones cotidianas.

La estabilidad gracias a mi cuádriceps

Cuando nuestro cuádriceps da libertad a nuestras ingles y rodillas (y esto significa que sus inserciones son flexibles y no rígidas) pueden apreciarse unas ingles lisas en vez de ahuecadas que, a su vez, dan soltura a nuestra cintura, pelvis y caderas, además de unas rodillas sueltas y listas para afrontar cualquier desafío que el terreno les proponga. Entonces, tanto ingles como rodillas permiten que el peso de nuestro cuerpo llegue con mayor presencia a la planta de nuestros pies, junto con una sensación de mayor estabilidad y presencia.

 


Bibliografía

  • Léopold Busquet – Las cadenas musculares, Tomo IV. Miembros inferiores. Ed. Paidotribo. 4a Edición.
  • App. Anatomy & Physiology, Visible Body – Versión 4.1.19
  • App. Muscle Premium, Visible Body – Versión 4.1.00
  • Vídeo “Neuroplasticidad Cerebral” a cargo de Lic. Adriana Marcovich – Primeras Jornadas Internacionales de Neurosicoeducación 2009.

 

Gretel de Escalada
Pedagoga Corporal, creadora del Método Grem® y la Biodinámica del Bienestar.

Safe Creative #1701172288546

Tonificar y elongar de forma saludable y efectiva

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Días: miércoles 21 y 28 de 18 a 19.30 hs

Lugar: Comunart: c/ Santiago Rusiñol 154, Badalona

Precio: 35€

Reserva tu plaza aquí.

Te presento un taller práctico de dos días, hora y media cada día, en el que veremos qué ejercicios, movimientos, estiramientos son los que mejor le sentarían a tu cuerpo para sentirte y verte sano y ágil.

La forma y la salud van de la mano

Los músculos que conforman nuestro cuerpo no trabajan de forma aislada, sino que lo hacen en relación con otros músculos pudiendo, en algunos casos, generar un efecto en cadena que involucra toda la parte posterior de nuestro cuerpo, desde los pies hasta la cabeza.

Por otro parte, en la mayoría de los casos, por un músculo con poco tono, flácido, hay músculos tremendamente rígidos, o  son los tendones de los propios músculos flácidos quienes están duros como piedras impidiéndole al músculo en cuestión su buen desempeño.

Por lo tanto, la forma que adquiere nuestro cuerpo nos habla de nuestra salud. Un buen tono muscular indica unas articulaciones con más posibilidades, con mayor flexibilidad y amplitud en su movimiento y esto se ve en el aspecto que nuestro cuerpo adquiere y en la manera de movernos, con soltura.

Llegados a este punto, creo importante mencionar que al hablar de un buen tono muscular, me refiero a músculos que no están ni flácidos ni hipermusculados, ya que en ambos casos hay rigidez y limitación de movimiento.

Tener clara esta información en el propio cuerpo marca la diferencia a la hora de hacer algo por él para sentirnos y vernos a gusto con nosotros mismos. Ya que muchas veces, con la idea de dar tono a un músculo, de deshacerse de esa flacidez que no nos gusta, lo único que conseguimos es sumar más contracción a otros músculos y rigidez a nuestro cuerpo. Y no sólo eso, sino que el músculo que queríamos tonificar sigue igual o más flácido.

 

La historia en nuestro cuerpo – Realidad, cuerpo y neuroplasticidad

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Cada vez resuena con más fuerza la afirmación “el cuerpo tiene memoria” u oír hablar de “emociones atrapadas en el cuerpo”. Gracias a los avances en el campo de las neurociencias de los últimos años, es posible echar luz a estos procesos y comprender su naturaleza.

La memoria

Cuando hablamos de la memoria, queda claro que hablamos de la capacidad de retener y recordar hechos del pasado, datos, caras, nombres pero, fuera del ámbito de su estudio,  difícilmente se la suele asociar a la capacidad de retener por unos segundos el número de la casa que estamos buscando mientras caminamos por una calle desconocida, o que hemos en algún momento aprendido a caminar y gracias a haber memorizado este “hacer” podemos centrarnos en buscar la dirección en cuestión.

Por lo tanto, el primer detalle a tener en cuenta sobre la memoria es referirnos a ella en plural ya que no contamos con una memoria sino con varias. La distinción más importante entre ellas  es la que hace referencia a la duración de la información en nuestros circuitos de memoria: memorias a corto plazo y memorias a largo plazo.

Ambas memorias implican una conexión entre neuronas, transmisión de impulsos nerviosos, pero sólo en las memorias a largo plazo se observan cambios estructurales en las sinapsis; las neuronas buscan mayor zonas de intercambio bifurcando sus dendritas e incluso su axón.
Una memoria de corto plazo consigue afianzarse en el tiempo gracias a que las conexiones neuronales que la sostienen se refuerzan y amplían generando conexiones nuevas con otras neuronas y redes neuronales pre-existentes.


Siguiendo con el ejemplo anterior, si llego a la dirección que estoy buscando, disfruto de una cena agradable, divertida con amigos y decidimos que repetiremos ese encuentro cada mes, esa dirección, que en un primer momento carecía de sentido por ser desconocida, quedará asociada a momentos de placer y reencuentro entre amigos, a caras, nombres, experiencias, sensaciones y seguramente consiga formar parte de mi memoria a largo plazo.


Siento, luego existo

En este artículo nos centraremos en la memoria de menor duración, la sensorial, como punto de partida de cómo nuestra mente crea una imagen del mundo que nos rodea.

Percibimos el mundo a través de nuestros sentidos y estos registros duran sólo segundos. La información sensorial no sólo proviene del entorno sino también de nuestro interior. Te propongo pensar en “el mundo” como aquello que percibimos dentro y fuera de nuestra piel. Los bancos de memoria más estudiados hasta ahora han sido los provenientes del registro visual (memoria icónica), auditivo (memoria ecoica) y, más recientemente, el táctil y propioceptivo (memoria háptica) aunque también se reconoce la existencia de la memoria gustativa y olfativa.

Ya que cada registro es interpretado y almacenado en zonas distintas de nuestro cerebro, nuestra mente crea una imagen capaz de integrar cada uno de ellos en un código común; crea una fotografía viva del momento de la experiencia que resurge cada vez que la rememoramos. De esta manera, cuando recordamos una situación vivida, no es sólo nuestra mente, sino todo nuestro organismo quien evoca la experiencia. Invitamos a esa imagen a hacer acto de presencia trayendo consigo toda la información que quedó asociada a ese momento puntual: la luz, los objetos, una música que sonaba, el silencio, frío o calor, sensación de relax en el cuerpo o agitación, un tema de conversación, un olor, las personas que estaban presente…y así la lista podría ser interminable.

A su vez, cada uno de estos recuerdos que conforman esta imagen mental pueden estar en conexión con otras experiencias anteriores o posteriores en el tiempo. Volviendo al ejemplo de la dirección desconocida que se convierte en un sitio de cena con amigos asociado a sensaciones agradables, cuando evoquemos una imagen de esos encuentros es probable que se sumen imágenes de situaciones vividas con esos amigos en otros momentos fuera de los espacios de cena en la casa, ampliando y reforzando nuevamente las redes neuronales involucradas en el registro de dichas memorias.

El gran mapa de nuestra historia: las redes hebbianas

El psicólogo canadiense Donald O. Hebb (1904 – 1985) definió un principio básico en  referencia al modo en el que se forman lo que hoy conocemos como redes o patrones neuronales.


Ley de Hebb:
“Cuando un axón de una célula A está lo suficientemente cerca de una célula B como para excitarla y participa repetida y persistentemente en su disparo, ocurre algún proceso de crecimiento o cambio metabólico en una o ambas células de modo tal que aumentan tanto la eficiencia de A como la de una de las distintas células que disparan a B.”


Teniendo en cuenta que cada neurona cuenta con más de 15.000 conexiones posibles, las opciones combinatorias se disparan en millones de posibilidades. La cualidad de estas combinaciones definirá nuestra realidad y nuestra conducta, nuestra manera de  relacionarnos con esa realidad.

Frente a ciertos estímulos, tanto internos como externos, algunas de esas combinaciones de neuronas se activarán en conjunto. A su vez, cuando un grupo de neuronas se activa, estimula sus neuronas vecinas y, con el paso del tiempo, los lazos con estos vecinos se fortalecen.  De esta manera creamos nuestros patrones de conducta, basados en la información que percibimos de dentro y fuera de nuestro cuerpo, en la manera en la que nuestra mente la procesa y asimila activando redes neuronales pre-existentes o, incluso, creando conexiones nuevas entre neuronas.

En la experiencia, esto se traduce a acontecimientos, vivencias, emociones, pensamientos, sensaciones corporales, registros sensoriales que sucedieron en simultáneo y que quedan asociados entre sí en nuestra memoria. Y cabe destacar que, cuando se activa cualquier punto de una red neuronal, desencadena una respuesta en su totalidad. Puedo volver años después de haber abandonado el ritual de cenar con amigos a la casa donde ocurrían los encuentros y “la casa” despertará una serie de neuronas interactuando en red que generarán desde una emoción como la felicidad hasta una respuesta muscular como la relajación, pasando por la evocación de olores, situaciones vividas y todo aquello involucrado en la experiencia de “cenar con amigos”. Es nuestro organismo en su totalidad quien rememora.

Mente, cerebro, cuerpo y realidad

La percepción que tenemos del mundo se convierte en nuestra realidad. Cómo descodificamos la información proveniente de nuestro entorno y de nuestro interior, cómo la asociamos con la información ya existente, cómo la gestionamos, cómo la almacenamos, cómo creamos nuevas memorias, define nuestra realidad. Las redes neuronales que dan forma a nuestra estructura cerebral definen nuestra realidad.


Una historia curiosa: mundo real o de ficción
Luego de que un niño de 6 años le explicara historias sobre un conocido suyo a su tío, a éste se le ocurrió preguntar si su conocido era un personaje de un juego o era un amigo de “la vida real”, ya que no parecía quedar del todo claro.  Ante tal pregunta fue la madre del niño quien le respondió que para él todo era “el mundo real”. El niño no acabó de entender la pregunta o simplemente no le dio la suficiente importancia como para dar una respuesta.


Cuando decimos que nuestro cuerpo tiene memoria, hablamos de una memoria propioceptiva (consciencia del estado interno de nuestro cuerpo) y/o táctil que quedó reforzada en el tiempo y enlazada a imágenes mentales placenteras o dolorosas. Si no hay un componente emocional, placentero o doloroso, no hay sentido para retener esa información sensorial y se pierde a los pocos segundos. Sin embargo, cuanto mayor sea el componente emocional, más posibilidades tiene una memoria de permanecer a lo largo del tiempo, más detalles son memorizados, mayor es la intensidad de los registros perceptivos y mayor el sentido de la realidad del recuerdo.

Por lo tanto, podríamos decir que esa memoria háptica (propioceptiva y/o táctil) forma parte de una red de neuronas que se activan en conjunto frente a determinadas circunstancias. Si, por ejemplo, en algún momento de mi vida me di un disgusto, eché a correr y acabé torciéndome un tobillo, es bastante probable que al proponer a ese tobillo (ya curado, incluso años después del incidente) que se mueva, no sólo descubra que le cuesta, sino que se reactiva una vieja red neuronal que trae al presente la sensación de disgusto junto con el resto de los componentes de dicha vivencia. Recordemos que cuando un fragmento de una red neuronal se activa, se enciende la misma en todo su conjunto. Una variación de esta situación podría ser que en el presente, cada vez que me siento disgustado/a acabo con el mismo tobillo torcido, ya que hay un patrón existente en el cual “disgusto” y “tobillo torcido” forman parte, en un plano inconsciente, de la misma imagen mental. Traer esta relación a la consciencia es un primer paso para deshacer esta interacción.

Nuestra capacidad de transformarnos y reinventarnos

En los últimos años se ha podido demostrar como las redes neuronales, no sólo pueden transformarse, fortaleciéndose o debilitándose hasta el punto de desaparecer, sino que también sabemos, hoy por hoy, que células madre pueden dar origen a nuevas neuronas. Por lo tanto, nuestra realidad, cómo la percibimos, cómo nos influye, el significado que adquiere para nosotros, también puede verse transformada y, junto con ella, nuestra conducta, nuestras respuestas a los acontecimientos de nuestra vida.

Incluso la forma de nuestro cuerpo puede cambiar a cualquier edad, ya que cuando percibimos el mundo, lo hacemos con todo nuestro organismo y respondemos ante él de la misma manera, como seres enteros e indivisibles. Nuestro cuerpo, sus órganos, sus  músculos y articulaciones, sus hormonas, también se ven implicados en las grandes redes neuronales, retro-alimentándose con nuestras ideas, memorias, emociones; con nuestra historia.

Nuevas conexiones entre neuronas son posibles, nuevas realidades, nuevos renaceres. Tenemos los recursos para elegir la realidad en la que queremos vivir.

Gretel de Escalada Amarillo, pedagoga corporal

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Biobliografía

1. Vídeo “Neuroplasticidad Cerebral” a cargo de Lic. Adriana Marcovich – Primeras Jornadas Internacionales de Neurosicoeducación 2009.
2. Vídeo “Recordando la Memoria I” a cardo del Dr. Carlos A. Logatt Grabner – Congreso taller: Neurociencias, Educación e Inteligencia Emocional – Terceras Jornadas de Neurosicoeducación 2011.
3. Vídeo “Recordando la Memoria II” a cardo del Dr. Carlos A. Logatt Grabner – Congreso taller: Neurociencias, Educación e Inteligencia Emocional – Terceras Jornadas de Neurosicoeducación 2011.
4. Los 3 tipos de memoria sensorial: icónica, ecoica y háptica –  Psicólogo Clínico Alex Figueroba  – psicologiaymente.net 5. Material del curso Neurobiología y Plasticidad Neuronal.

Una ojeada a los encuentros en la naturaleza de Biodinámica del Bienestar

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Próximo encuentro del 31 de marzo al 2 de abril en Banyoles.
Cierre de inscripción: 20 de marzo por la mañana.

Más info aquí